domingo, marzo 16, 2008

Mujer que camina


Le enseñó las constelaciones, siempre creyó que era un buen pretexto para abrazar su espalda con la vista hacia el cielo. Para el miedo y el olvido, fue un buen recuerdo con el que se tropezaba ella.
Años de ausencias y cien pasos los separaron, hasta que ella sola reconoció una constelación. Corrió hacia él y se lo notificó con una inmensa alegría. "Ya no tendré que abrazarte", contestó nostálgico mientras la tomaba de la mano que se retiraba cuatelosa con una mirada silenciosa. "Ya no necesito que me abraces", pensó ella al dar media vuelta.


La pequeña mariposa voló de sus manos, la despidió recordándole que la amaba, por haber recorrido el aire que respiraron juntos. Ella desplegó sus alas, con el amor por él, bien guardadito entre planetas de un presente pasado.