sábado, enero 26, 2008

Y a volver al hogar, para poder comer

Dicen que el pan ageno hace al hijo bueno... a mí el pan ageno me enseñó a buscarme y a encontrarme, a conocer mis límites y mis abismos, a saberme libre y responsable, a sentirme sola y silenciosa. Me enseñó que si quiero ser yo, debo irme, para poder quedarme.


¡¡¡DI NO AL DEFE!!!