Y a volver al hogar, para poder comer
Dicen que el pan ageno hace al hijo bueno... a mí el pan ageno me enseñó a buscarme y a encontrarme, a conocer mis límites y mis abismos, a saberme libre y responsable, a sentirme sola y silenciosa. Me enseñó que si quiero ser yo, debo irme, para poder quedarme.
¡¡¡DI NO AL DEFE!!!



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