La amistad.
- Dile que un amigo más, un amigo menos, yo sigo viviendo. (Mariana con menos de 12 años).
-Un amigo más, un amigo menos, yo sigo viviendo... pero gracias a ellos, en parte, soy lo que soy. (Mariana con veintitantos años).
En los últimos meses me he enfrentado a alejarme de ciertos amigos. A negarme a ellos y a su amistad. A romper lazos por demás rotos. A darme cuenta de que hay otros que por más que quiera mantener unidos, hace mucho que ya se distendieron. Y a reconocer que a quienes yo los creí amigos, jamás lo fueron. Pero tal vez esto último es lo menos doloroso, duele todo lo demás.
Y aunque soy fiel amante de la nostalgia y del corazón constriñido... pensé: "algo bueno tengo que sacar de todo esto". Y sí, me ha hecho razonar las amistades que permanecen conmigo. Me puedo jactar de tener Buenos amigos. En capoeira, en mi chilanga ciudad y algunos aparecen en mi nueva morada.
Hace unos días un (NoSéQueEsAhora) me dijo: hay ciertas cosas que tengo que redefinir. Después de infartarme al leer eso como respuesta a mi solicitud de atención y a mi declaratoria de cariño... también pensé. Pensé que si EsteNoSéQué después de RedefinirSuNoSéQué, decidiera no seguir a mi lado, tal vez no tendría el valor de decírmelo y quedaría yo una vez más a su deriva, esperando que el viento de susoplo me indicara hacia dónde tocar tierra.
Así que decidí no esperar y lanzar la invitación a aceptar lo que yo he aceptado con otros amigos: cerrar el ciclo, no estar más con ellos. No por eso significa que olvide lo pasado con ellos, mucho menos que los deje de querer.
Por otro lado alguien me dice: hoy tuve saudades de ti, de tomar un no-café y platicarte. Yo pregunto por qué. Y su respuesta fue: "Me siento solo y porque tú eres más como yo". En realidad yo soy verde, la otra persona es azul y nos rodean unos seres rosas. Ni tan iguales, pero también le tengo saudades, también le extraño en las pláticas de no-café.
Entre tanto estado meditabundo llego al defe, con la mente en otro sitio y otras preocupaciones. Esta vez no vengo de paseito, ni a visitar a los amigos. Entro a mi cuarto después de 3 semanas y me dispongo a dormir en mi cama, en eso me topo con un libro cuyo contenido nunca me he animado a leer completo (La amistad, de Francesco Alberoni). Pero siempre que abro al azar una de sus páginas, leo algo que se ajusta a mi entonces presente. De ahí estas frases:
"En la vida no hay una edad evolutiva única. Toda la vida es un proceso evolutivo. Tampoco hay un individuo que se deba adaptar para siempre a una sociedad. Cada uno de nosotros encuentra ucesivamente, en su vida, distintas sociedades, como si tuviera que detenerse cada vez en un país extranjero y recomenzar todo, desde el principio, como un inmigrante.
"Como es natural, no todos los días tenemos una experiencia de este tipo. Hay periodos durante los cuales nos identificamos con una tarea, con un rol. Entonces sabemos quiénes somos y qué queremos. Pero después llega el momento en que se nos presenta algo que desentona. En general experimentamos una sensación creciente de hastío, como si las cosas que hacemos fueran demasiado familiares para nosotros. Sólo se trata de una ilusión óptica. Somos nosotros quienes vamos perdiendo contacto con la sociedad más amplia y nos refugiamos en nuestro medio inmediato en donde todo permanece inmóvil. El hastío es síntoma del deterioro de nuestra relación con mundo y, en consecuencia, con nosotros mismos. El hastío sólo desaparece cuando volvemos al mundo, cuando aceptamos el desafío, o sea, cuando buscamos nuestra nueva identidad.
"En el curso de nuestra vida debemos, pues, cada tanto, dejar a un lado parte de nosotros mismos, abandonar parte de la sociedad que nos es familiar. Debemos perdernos para reencontrar la senda...
En periodos durante los cuales perdemos contacto con la sociedad y nos alejamos de nosotros mismos, disminuímos nuestras relaciones interpersonales.
"La amistad no es algo que aparece, ya formado...Surge en la lucha. Tiene necesidad de ansias, peligros, incertidumbre, mentira, hipocrecías, dudas...
"En el trato con el amigo son tantas las deudas y los créditos que se equilibran y ya no se lleva la contabilidad..."
Pregunto:
¿será que empecé a tomarles la cuenta?
¿o que las deudas superon a los créditos?
¿O será que ya no estoy para contarles una más?
Lo que sí sé, es que en efecto, el hastío me llegó.
Por eso me fui, por eso no estoy.
¿será que empecé a tomarles la cuenta?
¿o que las deudas superon a los créditos?
¿O será que ya no estoy para contarles una más?
Lo que sí sé, es que en efecto, el hastío me llegó.
Por eso me fui, por eso no estoy.
Y para cerrar este escrito de plagios, un poco de aquél a quien aprendí a leerlo en un baño ajeno: Benedetti, con un pedazo de "Tierra Luna"
Cuando me canse de esperar a los indómitos que huyen.
Cuando me canse de soñar sueños que siempre se concluyen.
Me iré otra vez, inoportuno, y apostaré por el que pierde
y volveré cuando ninguno me necesite ni recuerde.



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