domingo, octubre 15, 2006

Aurin

Prefacio.
Alguna vez escuché de una plática entre escritoras que los personajes de las historias tienen vida propia, que cuando uno escribe y los caracteriza, habrá cosas que por sí solas no podrán ser hechas por ellos, que cada uno tiene criterio para ejercer o no dichos actos. En la historia de Aurin, se han colado 2 personajes. Resulta que Aurin no es ningún rostro, tampoco es humano, ni animal, sino un ente, una circunstancia. Ciclos.... círculos... inicio y fin, de eso se encarga Aurin.

Capítulo II.
- Si crees que todo este lío fue porque dañé nuestra amistad, entonces dime que podemos resolver esto en los mismos términos.
- Me fallaste como amigo. Me faltó tu sinceridad. Yo abrí la servilleta y puse todo lo que era en ella, bueno y malo ahí estuvo. Me quité la piel del cordero y mostré al lobo.
- Necesito tu sonrisa, tu risa, tu voz. Necesito tu amistad.
- ¿Dónde estabas cuando yo necesité la tuya?
- Perdido. Pero hoy estoy aquí. Te pido que sepas que detrás de mis chistes y mi risa de cascabel que los demás ven, hay alguien que no sabe dónde está, que ha pasado por el peor año, que lo rompieron más allá de los huesos y del alma.
- Es a ese al que yo conozco. El que he visto desde siempre, desde que no tengo memoria de ti.
- Irremediablemente.

Y gritó cada lágrima, alzó la voz de cada llanto, desgarró palabras por cada trago amargo del licuado de tristeza. Después... AURIN (y la chica suicida sólo pudo abrazarlo).


Capítulo I aquí.