La piel del tambor
" -... En cuanto a mí, no sé lo que necesito. Quizá esa iglesia, como dice. Tal vez un hombre apuesto y silencioso que me haga olvidar; o que me otorgue, al menos, el don de la indiferencia. Y otro, anciano y sabio, que me absuelva de buscar mi propio olvido. ¿Sabe una cosa?...Hace un par de siglos era una suerte ser católica, Eso lo solucionaba todo: bastaba sincerarse con un cura y esperar. Ahora ni siquiera ustedes los curas creen en sí mismos. Hay una película, Jennie...¿Le gusta el cine?...En un momento del diálogo, Joseph Cotten, el pintor protagonista, le dice a Jennifer Jones: <<Sin ti estoy perdido>>. Y ella responde: <<No digas eso. No podemos estar perdidos los dos>>...¿Está usted tan perdido como parece, padre Quart?
Se volvió hacia ella dejando la chaqueta abandonada en la ventana, sin una respuesta en los labios."
Las casualidades se siguen presentando, por alguna extraña razón tiendo a reflejarme en palabras ajenas que las hago mías. Éstas son, una vez más, del grande Pérez-Reverte en La piel del tambor.



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