La distancia que de pronto nos unió
He tomado una cucharada de rabia que me hiela la sangre, que me lacera el pensamiento y me indigesta el alma.
No he sido capaz de entender a la muerte. Me duele. Me irrita. Me martiriza la razón.
(Estoy ausente, me cuesta trabajo seguir escribiendo esto...)
En las últimas horas me he enterado de 4 muertes. Hombres todos ellos, padres de familia de contemporáneos míos.
Detesto no saber qué decir ni qué hacer cuando alguien muere. Detesto que sea un abrazo el que intente consolar.
Lamento tener estas ataduras conceptuales... son iguales al miedo: apestan, detienen, desplazan, pueden más que la luz...
Odio sentir la ausencia.
Foto: Mariana B.



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