domingo, febrero 11, 2007

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Hubo un tiempo en el que no conseguía conciliar el sueño. No soportaba dormir del lado izquierdo de mi pequeña cama individual. Tenía repetidas pesadillas que sugerían un miedo incontrolable. En una tarde de diciembre entraron a la casa aquellos amantes de lo ajeno, se llevaron muchas cosas materiales, pero lo que más me dolió fue que se robaron mi sueño tranquilo.

Durante esa época, sólo lograba mi tranquilidad sabiendo que mi tío dormía en casa. Un hombre grueso, de sentimientos impenetrables, de voz imperiosa y buena plática. Nada me iba a pasar, él estaba ahí.

Quise decirle esto hace un par de días. Hoy lo escribo entre lágrimas y sueños. Sueño con que todo esto es una pesadilla de la que él despertará y seguirá.


Sueño que todo es ficción, una historia lejana sobre el surrealismo y la fragilidad de la vida.

Foto: Bem Pulido - Adriano Pimentel