Aurin
Capítulo I.
El domingo por la mañana notó que una de las pulseras de su mano derecha se rompió. Un poco de tristeza sintió por haber perdido aquél regalo que fue tejido por un antigüo amor de su vida. Uno de tantos de los que ha creído tener. Tomó la pulsera rota y la guardó en un bolsillo de su pantalón y no se volvió a acordar de ella hasta la hora de dormir ya entrada la madrugada. La tomó entre sus manos de nuevo, los colores del tejido ya se habían despintado por el tiempo. Si la soltaba, la pulsera volvía a tomar su forma como cuando la tenía amarrada a la muñeca... casi circular pero ahora su continuidad estaba interrumpida.
De pronto la soltó como si estuviera ardiendo, y abriendo los ojos asustadamente, comprendió todo lo que le hacía falta entender. Era momento de romper los ciclos, de hacer diferentes las cosas para que no se estuvieran repitiendo como habían estado haciéndolo, impedir su continuidad. Así que con ese sorpresivo entendimiento se dispuso a dormir.
---continuará y en algún momento se quebrará.



<< Home