Esta vez no...
Esta vez no tengo qué esperar, no hay nada qué hacer. Ahora mis sueños me reclaman tanto... "¿por qué tuviste qué crearnos?, ¿por qué tuvimos que volar tan alto?"... cada minuto lo gritan a los cuatro vientos mientras se van destrozando al caer.
- ¿En dónde estás Mariana?
- No sé, me he perdido. Me he perdido, siendo yo la guía de tantas propuestas y tantas ilusiones. Bien dicen que si quieres hacer reir a la vida, haz planes. Una vez aposté y creí perder. Hubo una segunda vez en la que volví a apostar, incluso lo nunca antes pensado... y hace 2 días volví a perder. El mundo giró tanto que me dio la cuenta de todas las que me estaba guardando. Dice mi profesora de fisiología animal, que todas las enfermedades y los dolores son somatizaciones, que todo es causado por nuestros pensamientos y sentimientos. Yo no siento ningún dolor del que me pueda quejar y curar con una pastilla o una pomada. Me duele el orgullo, me duele el esfuerzo empeñado, me duele el alma....
Y lo peor de todo es que yo lo sabía, sabía cómo poco a poco en esos silencios la vida nos iba alejando. Tantas lágrimas derramé por eso, y tantas otras me hicieron creer que sólo eran falsas inseguridades.
¿Has visto volar a un ave?
Así de instantáneo fue, en menos de 5 minutos, aquella mirada que estuvo observando un futuro no tuvo otra opción que cerrar los ojos y con ellos deslavar aquél bosque de niebla imaginario en donde había una casa de madera, piecitos descalzos corriendo por las escaleras, una voz advirtiéndoles del peligro, el jadeo de un perro corriendo tras ellos y sus risas, una ventana por la cual mirar el amanecer a cuatro manos...
Tan grande fue el sueño, que mis lágrimas aún intentan borrarlo. Cuando lo logre, podré abrir de nuevo mis ojos, crear otros sueños y mirar otro futuro...
mientras... aún lloro y conmigo el cielo también.
Dejé de escribir por unos instantes, porque me levanté y fui a ver cómo llueve, ya extrañaba el ojor a asfalto y a tierra mojados. En realidad esta lluvia es muy extraña, ha hecho tanto calor últimamente que las lluvias se veían cada vez más lejos. Cuando apenas empezó a chispear, por la ventana vi que algunos rayos de sol atravesaban una nube blanca y bella. Arriba de mi casa, las nubes eran más oscuras. Vaya suerte, pensé, la luz estando tan lejos y la oscuridad tan cerca. Pero de pronto la lluvia se hizo más intensa, tal vez me ayudó por unos instantes a hacerme sentir que el cielo lloraba por mí y no conmigo, que me ayudaba a llevarse mi tristeza... Y ahora que termino estos párrafos más tranquila, la lluvia ha cesado (igual de instantáneo que todo).
Y para ti:
ES TODO
Alejandro Filio
La tarde, la alborada, dos palabras, unas manos
que se sueltan, tu mirada y un adiós;
la lluvia, mi silencio, tus recuerdos, unos pasos
que se alejan y este amor que terminó.
Es todo lo que puedo recordar
de aquella despedida, aquel final.
La gente que camina, mil espejos en la tierra,
alguna iglesia y frío a mi alrededor.
Un árbol que se queja, dos palomas que se mojan
un anciano que camina, un reloj,
la luna que se asoma mientras el sol agoniza,
una pareja que se besa, un vendedor.
Es todo lo que puedo recordar
de aquella despedida aquel final.
Un algo que me dice que esta vez es para siempre
y esta lluvia que acompaña mi dolor.
Tu cuerpo que se esfuma entre las gotas que revientan,
el olor de lo mojado, un vendaval,
las hojas que te siguen como pidiendo que vuelvas
pero es claro que esta vez no escucharás.
Es todo lo que puedo recordar
de aquella despedida aquel final.
Y mientras todo llueve yo me alejo y me pregunto
si algún día te conseguiré olvidar.



<< Home